18 de diciembre de 2010

Por afuera.

Y no dejo que entres, por que precisamente
me parece que lastimas.
Me parece, solamente. De lejitos.

Pero no me consta.
Y no quiero que entres por que no quiero, una vez comprobándolo
restregártelo.

Es natural, no te pido que lo intentes, en realidad.
Pero si así fuera, que lo hicieras con verdad, con seguridad.
Y así, que entres.

Aún, parecerá que no quiero, pero por dentro
grito y te ruego.
Por que si ahí sigo, después de haberte advertido,
será por que en realidad te espero.