18 de diciembre de 2010

Por afuera.

Y no dejo que entres, por que precisamente
me parece que lastimas.
Me parece, solamente. De lejitos.

Pero no me consta.
Y no quiero que entres por que no quiero, una vez comprobándolo
restregártelo.

Es natural, no te pido que lo intentes, en realidad.
Pero si así fuera, que lo hicieras con verdad, con seguridad.
Y así, que entres.

Aún, parecerá que no quiero, pero por dentro
grito y te ruego.
Por que si ahí sigo, después de haberte advertido,
será por que en realidad te espero.

27 de abril de 2010

La diferencia la hace la lechuga.


Aquél día iba un poco malhumorada, de esos días que me tienen aprehensiva a mis propios pensamientos y es ahí donde permanezco por el día completo, es dónde me encuentro y me doy cuenta de que todo lo que ocurre a mi alrededor, en realidad, podría no importarme. Simplemente soy de esas personas que les gusta adentrarse en su soledad, soledad extensa y abismal.


Hasta que el chillido penetrante de un bebé casi recién nacido irrumpió en mis pensamientos y dándome cuenta que había estado observando al piso desde que salí, levanté la cabeza para encontrarme ya en la parada, fue cuando, no sólo me percaté del lloriqueo del niño, sino, también de los demás sonidos alrededor, que juntos, tenían un ritmo bastante soportable.

También noté la mirada de unos ojos azules provenientes de un señor bien vestido que no paraba de comer dulces que obtenía con el simple movimiento de su mano en una bolsa de tela, colocándolos sobre su boca y masticaba con cierto encanto y al percibir su mirada, inmediatamente me volví hacia el suelo, intentando a toda costa, ocultar mi colorete natural en mi rostro y me descubrí sonriendo inconscientemente.

Volví a alzar la mirada y encontré que al lado de el señor que ya me había dejado de ver, había una chica muy linda, debo de admitir que sentí celos, en verdad tenía facciones muy lindas y llevaba unas ropas que parecían ser finísimas y que por supuesto la hacían ver mucho mas hermosa, pero su cara difería con el resto de su cuerpo, siempre he pensado que una sonrisa hace ver a cualquiera muy bien, estéticamente hablando y miren que yo sé de estética; pero ella no, sólo veía pero no miraba, tenía un vacío en sus ojos y en general se veía desganada y así mis celos desaparecieron, sintiéndome más segura.

Volví a sentir esa mirada del señor y yo me sentía coqueta, así que le sonreí de vuelta y con un gesto rápido ya tenía su mano, sugiriendo que tomara un dulce, así que lo tomé haciendo un gesto de gratitud y flirteo junto con mi inevitable sonrisa, cuando un niño de aproximadamente cinco años, volteó a ver el dulce que aún no lo colocaba en mi boca, me vio a mis ojos, con esa mirada inocente que sólo un niño posee y que nadie podría negársele, así que, extendiendo mi brazo, abrí la palma de mi mano, donde se encontraba un óvalo perfectamente aperlado con color naranja y se lo ofrecí, el señor asintió, como aprobando mi acción y el niño sonriendo incrédulo y un poco dudoso, tomó con su pequeña mano canela el dulce de mi mano, pero antes de poder metérselo en la boca, volvió a su madre buscando su consentimiento. Ella frunció el ceño y le habló con un tono agresivo desde la orilla, todos volviendo a ver a la señora, en seguida la cara del niño se tornó triste y humilde, de inmediato volteé a ver a la madre y le sonreí lo mas sincera que pude intentando sugerir confianza, para luego dirigirse nuevamente a su hijo y éste, sonriente de nuevo, metió el dulce a su boca. Yo, sentí una increíble satisfacción.

Pero aquella satisfacción terminó cuando la madre del niño, que estaba sentada hasta la orilla de la banca, empezó a murmurar para sí misma, pero viéndome extrañamente, como si estuviera celosa de mi juventud, de mi carisma, cuando me percaté de que se había molestado por haber aceptado el dulce de aquél hombre, ¿me habría visto muy mal? En seguida se me quitó la preocupación, no estaba para satisfacer a los demás ni mucho menos para ocuparme de lo que los demás pensaran y pronto me sentí absurda por siquiera dejar que me adentraran esos pensamientos.

Y entonces penetró un silencio pacificador, me recargué en un poste de madera, soltando un suspiro y cómodamente miré al vacío de la carretera, donde no se divisaba ni un móvil cercano… suspirando de nuevo, volteé a ambos lados, cuando vi que el niño que anteriormente había aceptado mi caramelo, fue con su madre de nuevo para preguntarle, dónde se encontraba el camión y que cuándo llegaría, su madre le contestó breve y duramente, diciéndole que se quedara quieto y callado.

Pero así era, ¿dónde estaba aquél camión? ¿Porqué no llegaba? Era una suerte que hubiera salido antes de mi casa, si no, no podría llegar a mis clases de pintura, algún día soñaba en ser una pintora de rostros, de esas sonrisas que jamás se explican, pero en estos tiempos del “cambio” que se veía lento, no tenía muchas esperanzas.

Ésta vez mi suspiro fue más profundo, sin embargo había algo que simplemente me tranquilizaba, a pesar de que quizás llegaría tarde a mis clases, no me sentía apurada ni con una fuerte necesidad de que aquél camión llegara, volteé a ver a los que permanecían sentados, que al parecer llevaban poco más que yo esperando y tampoco parecían consternados o apurados.
Y entonces recordé porqué me había salido más temprano, con la sensación de culpa, vino a mi mente mi madre con su voz siempre calmada diciéndome por quinta vez en el día que antes de mis clases debía pasar por una lechuga fresca con don Narciso, quien siempre tenía de esas sonrisas que me gustan y que se contagian, Así que, me fui de inmediato de la parada, viendo ya que el camión ni siquiera se escuchaba a lo lejos y que al igual, a unos cinco minutos se encontraba una verdulería, así que corriendo como pude, atravesé el campo, volviéndome a la parada por si llegaba el camión.

Llegué a la verdulería y pedí una lechuga y la señora muy amablemente, percatándose de mi prisa, me dijo que ya no tenía frescas, que sólo le quedaban del día anterior pero que necesitaban deshojarse, uhm no, mi madre jamás aceptaría esa lechuga, creo que ella era bastante específica en cuanto a lechugas. La señora vió mi cara de decepción y desesperación y me sugirió que más adentro en el pueblo había otra verdulería, pero volteé hacia la parada y el camión estaba ya ahí y mientras se subía la madre con su bebé, que parecía tomarle bastante tiempo, acelerada, corrí a la parada nuevamente, sin lechuga y sin sandalias, pues éstas las removí para desplazarme más fácil. Grité que me esperaran y un señor quien asumí que era pintor por su brocha, le gritó algo al chofer, quién empezó a mover el camión sin mí y sin el pintor, pero el pintor puso al lado su amabilidad y le gritó para que nos esperara, jadeante, llegué a y el señor pintor me permitió subir primero.


Roja y agotada, subí al asiento, el único asiento que quedaba, pero de haber sabido… hubiera ido a la siguiente verdulería.











El camión



23 de enero de 2010

google traductor.

j'adore pleurer

c'est la meilleure partie

aprés tout le souffrance

aprés toi et moi.


Je prends un glasse du lait

et je regarde la nuit

je me couche et pleure, tout la nuit

et je souviens les temps heureux


laissez-moi, est comme un rituel

pour laisser tout

et recommencer sans toi.


c'est terminé, je sais

mais j'adore pleurer

JE VEUX PLEURER.

3 de enero de 2010

nod if you can hear me..

Si pudiera hacer una vida
que se fuera hilando con mis pensamientos
y luego se reflejara
en mis únicas armas de expresión
verías que
querría ir en un automóvil, nadie maneja
en la noche profunda, claro
recorriendo una carretera pálida y seca
y a sus costados tuviera nadas
que en esa noche habría un espléndido aire delicioso
y helado
que pegara en mi cara y ondeara mi cabello
mis labios estarían completamente entumecidos
y en mi rostro habría señales de felicidad
luego me volvería hacia el cielo, que es de un inmortal azul
de ese azul que se refleja en tu cara
de hecho no hay luna, está sentada al lado de mi
solo están aquellas estrellas
que poco a poco
les vamos dando significado-
que cómodo.

5 de octubre de 2009

We go dancing 'till the sunrise...

"voy a imprimir las marcas de mis dientes
y mis uñas en tus labios y en tus senos
y haré señales parecidas en mi propia carne,
¿qué dirás entonces?"

27 de septiembre de 2009

c'est teriminé pour nous deux:

que h u e v a
seguir hablando de ti
nomames

SUFICIENTE
hasta aquí
para nosotros dos.

youwereMYlasthigh

24 de septiembre de 2009

Y los días de agosto?

Y esos días?
que tenían respuestas ensimismadas que obstruían
la claridad de estos.

¿qué mas tenían?
¿porqué los recuerdo tanto?
esos días tenían éstas respuestas
pero no las habria notado
porque no los habría extrañado, a los días.

y ahora que no los vivo
que son mas de noviembre que de septiembre
ya hacen falta

¿y los días de agosto?
donde quedaron, no volverán
se han rebelado contra la verdad
las respuestas de verdad ante todo
ante lo siguiente. lo próximo.

y ahora no sé cómo seguir
me encuentro perdida
me desvicio en los días de
idiosincracia, de pulcritud e hipocrecía

con las desgracias próximas
mas las que ya ocurren
solo quedan
los días solos.

los días perdidos
como yo
como tu.

encontrémonos
en aquellos días de agosto.

6 de julio de 2009

Cielo en Canvas

Tengo ganas de amanecer
Tras los lúcidos y pobres rayos del sol
Verte a mi lado y sonreir
Susurrarte al oido y
Recibir un beso tuyo

Al pararme, miraré a la ventana
Para ver un hermoso vacio
Y una nada satisfactoria
Que sea totalmente alumbrada por
Aquel sol testigo de nuestro amor.
Mientras me contemplas y me estremeces.

Sólo somos tu y yo
Aquí nadie nos ve ni nos juzga

Me dan ganas de quedarme aquí por siempre
De ver tu sonrisa junto a la mia
Escuchar tu aliento acogedor
Dormir a tu lado, sin que me dejes ir
Mientras acaricias mi cabello y
tus manos acarician mi cuello

para qué salir
todo lo que queremos, lo tenemos
y lo que tenemos
lo queremos

si te aburres
tocaré la guitarra
y cantaré para ti, quizás
hablarte en francés
o bailaré lentamente un bossa

Sólo, quedémonos aquí por siempre.

31 de mayo de 2009

Se buscan clases de manejo...

Para finalmente salir de aqui,
quizás puedas venir conmigo
e irnos lejos
así bien lejos
como por juchitán
no, mas allá


podemos recorrer millas y millas
así un buen
llenamos el tanque y nunca paramos.
y si quieres luego,
paramos en los límites de las tierras
y nos sentamos en la arena casi sedosa
hace calor, puedes quitarte la sudadera y también los tennis

y sentir el suave viento con cierta cantidad inapreciable de agua
y puedes en lugar de verme
observar el cieloy sonreir
porque no hace falta algo en la vida, mas que un amanecer contigo.

Quisiera quedarme dormida otravéz.
para volverte a ver

4 de mayo de 2009

Pueden usarlo en mi epitafio...

mais je suis:
Un poco díficil de impresionar, facil de aburrir
mentirosa despiadada, compañera honesta y leal
extrañamente curiosa, inexpresiva sentimentalmente
sobresaliente interés por gustos occidentales. Desdeñosa, egocéntrica.
retraída por el compromiso
frecuentemente lastimada, inusualmente cuidadosa
expresiva por naturaleza, torpe de nacimiento
distraída en cruzes peatonales. escasamente sonriente, fácil de hacer enojar y reir
inadecuada para ciertos chistes
probable locura y sociopatía sugerida

"con la mirada de fiera encendida, de recuerdos, de ternura y soledad y tristeza, de momentos, de cosas que no se olvidan"

posible soñadora, extremista y realista

ciega y sorda instantáneamente.
obsesiva idiosincracia mexicana, frágil de corazón

fiel seguidora de músicos y poetas
de aquellas pocas personas solitarias que hablan las verdades absolutas y amargas.

de pensadores y soñadores ilimitados
de trovadores que cantan lenguas abandonadas

fanática de la noche melancólica y bohemiadel frenesí de una ciudad incesable del frío que se calienta con el susurro de un aliento caluroso y tembloroso

apasionada por las letras prohibidas y polémicas y de supuestos rumores tenebrosos.

Imán de problemas y desgracias innecesarias, muchas veces cómicas otras mas trágicas.
Imán de personas que rompen el corazón a personas de corazones frágiles humilde y caprichosa

maldita por el don de lo habitual.

Don't dare to judge me

27 de abril de 2009

Esto se pone más trágico.

Mientras el primer día de encierro oficial transcurre
Afuera quizás sea un caos, calles desoladas y abandonadas, reemplazadas por hogares seguros ultilizados como refugios, donde poca gente transita, tan solo la necesaria, la habitual, la que si no tuviera que salir, se quedaría en su casa con sus hijos y sus espos@s, viendo las noticias; Las noticias que dicen lo mismo una y otravez imparablemente, que anuncian nuevas cifras crecientes de muertos, infectados, tan solo para dejarnos saber que el mundo se ha olvidado del SIDA, calentamiento global, incluso de Hugh Jackman en Wolverine, para saber que hay una nueva amenaza, que a nosotros parece durarnos una semana y media, pero que sabemos que no sabrémos cuándo terminará, o si terminará.

El calor infesta las noches aún mas solitarias, son cálidas y a veces húmedas, se siente casi el frescor que reside en las calles y avenidas, se escuchan sólidos golpeteos de taconazos contra el pavimento, algunos motores de carros y los murmullos de los noticieros en las televisoras de las personas que habitan cerca.

Y tú, ni tus luces, he dormido, he comido, he visto tele sin sentido, toqué el piano, aprendí una nueva melodía, me bañé, todo sin sentido. No creo que no quieras llamar, no puede ser que después de haberte puesto ebrio y prometer que llamarías para salir a vernos te hayas arrepentido, o te hayas dado cuenta que era solo porque estabas ebrio, no. Eso no, yo mantengo la trágica esperanza de que en el temblor, mientras estando en tu casa, te cayó una lámpara de cerámica que a la vez te provocó ir al hospital, donde hay miles de enfermos y otros tantos con cubrebocas que advierten nuevos muertos, y sin querer uno te dio la mano porque te pasó el celular que se te cayó y se descompuso ¡por eso no marcaste! Entonces te alarmaste, ¿cómo le dejaré saber que pienso en ella?

Tu mano la llevaste a tus dientes, golpeteándolos, junto con el virus, ibas de camino a mi casa, cuando de repente, estornudaste, tenías mareos, y tu garganta te ardía y una señora amable sin hijos que usaba un cubrebocas te llevó al médico "se tendrá que quedar" dijo él, basicamente como grabadora; Dormiste, querías pedir una llamada, pero te ganó el sueño y lo que te medicaron, dormías con la sirena de las ambulancias, con los doctores caminando y pisando con sus zapatos el fuerte mármol blanco, las enfermeras murmurando, personas que pasaban y hablaban, y finalmente, nada.
Debías llamarme. Sí, eso fue lo que pasó, yo entiendo :] influenza, temblor
tan solo natural
Y yo, le ruego a mi padre, "unas horas mas" defendiendo a mi fiel y leal computadoraque ahora tiene un virus indetectable escucho Mozart, y pienso en todo aquello que te ha pasado ¿en qué hospital estarás? quisiera ir a buscar
pero no dispongo de un carro, o un tapabocas; ni siquiera de mayoría de edad para poder ir a hablar
tan solo me quedo aquíen la noche acalorada, que siento que me encierra escuchando la lluvia caer en el cocheque hoy lavó mi hermana.

-Busco en mi almohada Nicotina y olvidar.
-Nicotina con olor a alcohol, amarga el corazón, siempre para olvidar.